El rescate de una bandera mexicana en 1846 forma parte de la historia de una familia cuyo legado permanece vivo a ambos lados de la frontera
PLAYAS DE ROSARITO.- Mucho antes de que una línea internacional dividiera a México y Estados Unidos, las familias de esta región transitaban entre San Diego y las tierras que hoy forman parte de Tijuana y Playas de Rosarito. Una de ellas fue la familia Machado, protagonista de una historia que conecta Old Town San Diego con el antiguo Rancho El Rosario y El Descanso.
En el marco del aniversario de la fundación de Rosarito, vale la pena recuperar la memoria de esta familia, cuyo apellido permanece presente en nuestra ciudad, incluso en el nombre de la céntrica colonia Machado.
De San Diego al Rancho El Rosario
José Manuel Machado fue uno de los primeros soldados del Presidio de San Diego y posteriormente uno de los residentes de Old Town. Participó también en la vida pública de aquella comunidad y en 1836 se desempeñó como regidor.
Su historia quedaría estrechamente ligada a Baja California al recibir en 1827 la concesión del Rancho El Rosario, una enorme extensión de aproximadamente 19 mil 311 hectáreas que comprendía buena parte del territorio donde actualmente se encuentra Playas de Rosarito.
Machado y su esposa, María Serafina Valdez, formaron una numerosa familia. Entre sus hijos estuvieron María Antonia Juliana Machado, nacida en 1815, y Joaquín Machado, quienes protagonizarían dos capítulos importantes de la historia regional.
María Antonia Juliana y la bandera mexicana
María Antonia se casó con José Antonio Nicasio Silvas y vivió en la casa de adobe que actualmente conocemos como Casa Machado y Silvas, frente a la plaza de Old Town San Diego.
En 1846, durante la guerra entre México y Estados Unidos, ocurrió el episodio que convertiría a María Antonia en una figura legendaria de aquella comunidad.
De acuerdo con la tradición histórica conservada en San Diego, ante la llegada de las fuerzas estadounidenses, María Antonia corrió hacia el asta de la plaza y rescató la bandera mexicana, cortando las cuerdas para impedir que fuera tomada.
La misma tradición señala que Albert B. Smith tuvo que subir posteriormente al asta para colocar la bandera estadounidense.
La historia tendría un giro extraordinario: Smith terminaría convirtiéndose en parte de la propia familia Machado al casarse con Guadalupe Machado, hermana de María Antonia.

La Casa de la Bandera
Años después, la Casa Machado y Silvas estuvo relacionada con uno de los primeros establecimientos comerciales de Old Town, el Commercial Restaurant.
El inmueble sería conocido también como “La Casa de la Bandera”, en recuerdo del episodio protagonizado por María Antonia.
La casa sobrevivió al paso del tiempo, funcionó posteriormente como capilla y hoy forma parte del patrimonio histórico preservado en Old Town San Diego State Historic Park.

Pero la vida de María Antonia no quedó limitada a San Diego.
La familia mantenía fuertes vínculos con el Rancho El Rosario, en Baja California, y documentos históricos registran la relación de María Antonia y su esposo con estas tierras.
De acuerdo con las investigaciones del recientemente fallecido historiador rosaritense Prof. Mario Reyes, María Antonia Juliana Machado se encuentra sepultada en el antiguo panteón de El Descanso.
De confirmarse documentalmente la ubicación de su sepultura, tendríamos en Rosarito el lugar de descanso de una mujer protagonista de uno de los episodios más singulares de la historia del antiguo San Diego.

Joaquín Machado y el nacimiento de Rosarito
La historia continuaría con su hermano Joaquín Machado.
Después de la muerte de José Manuel Machado, Joaquín realizó gestiones para regularizar la propiedad familiar. El presidente Porfirio Díaz otorgó el título a Joaquín Machado y demás coherederos el 30 de julio de 1879.
El documento fue finalmente inscrito en el Registro Público de la Propiedad de Ensenada de Todos los Santos el 14 de mayo de 1885.

Más de un siglo después, en 1991, investigadores e historiadores reunidos en los simposios convocados para determinar los orígenes de la comunidad acordaron considerar esa fecha como la fundación virtual de Playas de Rosarito.
Con el paso de las generaciones, las tierras del antiguo Rancho El Rosario fueron dividiéndose y pasando a descendientes y nuevas familias, dando origen a ranchos, comunidades y posteriormente al desarrollo urbano de Rosarito.
Una historia anterior a la frontera
La historia de los Machado permite mirar nuestra región desde otra perspectiva.
San Diego y Rosarito no siempre fueron dos comunidades separadas por una frontera.
Familias, caminos, ranchos, misiones, comercio y relaciones sociales conectaban naturalmente el territorio de las Californias.
Por eso, encontrar hoy una Casa Machado y Silvas en Old Town San Diego, una colonia Machado en Rosarito, las tierras históricas del Rancho El Rosario y posiblemente la sepultura de María Antonia Juliana Machado en El Descanso no son historias aisladas.

Son fragmentos de una misma memoria regional.
Una historia que comenzó mucho antes de la frontera y que todavía une a San Diego y Playas de Rosarito.
Texto: Armando González de la Fuente / eSpiral TV

